martes, 30 de junio de 2009

LIMA EN DISTURBIO. DÍA DE PARO DE TRANSPORTISTAS

Hoy, 30 de junio, Lima ha sido el escenario de un alboroto que hasta el momento ha ocasionado la detención de 138 malcriadazos, que con piedra en mano se creen con el derecho de traer abajo el nuevo código de tránsito que 'según ellos' los perjudica. Pues claro, no les permite seguir acumulando papeletas, seguir atropellando, seguir ocasionando muertes y burlarse de las leyes.

Hace aproximadamente 2 meses, las nuevas normas de tránsito salieron a la luz, y cayeron como una bomba para tanto detractor de ley que hay por las calles, ya que el precio de las multas había aumentado considerablemente (Conducir en estado de ebriedad o negarse a pasar dosaje etílico -al margen de que se produzca un accidente- será sancionado con una multa de S/.1.775.) y las sanciones se han vuelto más drásticas (Causar la muerte o lesiones graves por manejar ebrio será castigado con una multa de S/.3.550 y con la inhabilitación de por vida de volver a conducir, según el nuevo código de tránsito). ¡Pero qué malo el Estado!

Hoy las personas de a pie han sufrido como nunca, hay gente que realmente trabaja (yo no por si acaso), y a causa de una multitud que ve en la agresión la forma adecuada de reclamar, se han visto en la obligación de esperar por varios minutos alguna combi que no hace su ruta completa por miedo a recibir piedrazos - sobretodo por zonas como Comas y aledañas, donde el disturbio se ha sentido con más fuerza - y sin más esperanzas, han tenido que tomar uno de los tantos taxis que han hecho su agosto de este día, aprovechándose del bolsillo de la gente ante tal situación.

Si bien hay muchos transportistas que se caracterizan por su mal trato (la mayoría, en especial los de las combis), hay choferes, cobradores y taxistas que ven en el día de paro, un día sin solvencia económica en casa, un día con la olla vacía; por lo tanto se arriesgan a salir a brindar su servicio, aunque eso conlleve a regresar a casa con el auto y la cabeza rota.

Es hora de sembrar conciencia social. Si toman no manejen, si manejan no tomen, y si toman, háganlo con moderación si no quieren acabar con la cara como la de mi tío Coco.






Acá un link donde pueden presenciar la confrontación entre policías y ciudadanos: http://www.elcomercio.com.pe/noticia/307732/van-108-detenidos-alterar-orden-publico-durante-paro-transportes Leer más...

lunes, 29 de junio de 2009

¡QUÉ RICO COMEMOS!

Si por algo se caracteriza mi familia, es por su buen diente y sus cocineras maravillosas, quienes hacen de mis desayunos, almuerzos y cenas, toda una aventura gastronómica.


La patriarca gastronómica de la familia es mi abuela Anita Abad, y para mi gran suerte, ella vive conmigo, y a diario me deleita con los platos más ricos. Lo norteña lo lleva en la sangre como en lo que cocina, las reuniones no serían lo mismo sin sus clásicos tamalitos verdes (por los que todos se alocan), los Viernes Santos 'no' son Viernes Santos sin su espectacular 'Mala Rabia', y aún a mi edad, no faltan esos días en los que me engríe preparando mi plato favorito, el arroz con pollo.

Uno de los momentos en los que me puedes encontrar más contento es cuando tengo un buen plato de comida al frente, el observarlo fijamente, sentir su aroma, se ha vuelto todo un ritual previo al uso de los cubiertos, en especial cuando se trata de el espectacular pollo al horno con pure de manzana de mi tía Edelinda, cuyo hogar lucía como festival gastronómico hace muchos años, cuando los sabados cocinaba 50 rocotos rellenos o papas rellenas, para saciar el hambre de sus robustos hijos. Y no podría dejar de lado los cuyes que con tanta alegría me preparan mis queridas abuelitas Mashi y Claudita, y los tantos buenos platos que no sé cómo mi mamá prepara con lo poco que queda en el refrigerador, y por supuesto, sus postres, esos magníficos postres que endulzan mi vida y la de mi hermano.

Si bien las comidas en casa ya son un deleite, nunca faltan esos gustitos que uno se da por la calle, sobretodo ahora que en cada esquina se encuentra algo que comer. He aprendido a apreciar la comida callejera gracias a mis primos, devotos del pollo a la brasa (sin ensalada para aumentar papas), de las papas rellenas, mollejitas, anticuchos, hamburguesas royal, y más. Desde un buen 'Tacu Tacu' en el Cordano o un super banquete de KFC hasta un 'chifa al paso' en la av. Colonial, hay diente para todo. Y es algo que va pasando de generación en generación, la huella que vamos dejando; pues ahora los pequeños de la casa son quienes nos sorprenden al ver la felicidad con que degustan lo que mis primas les cocinan, lo que vamos a comer un día fuera de casa, los piqueitos y cosaspequeñas que se preparan o se piden a delivery para ver una película en casa, o simplemente cuando lo que cenaste no llenó el estómago.

Viva la buena comida, vivan los carritos sangucheros, los menús de 4 y 5 soles, los antichuchos de esquina y papa con huevo del mercado. Vivan las mujeres de mi familia que desprenden arte de las manos cuando están en la cocina. Y por último: Coman de todo, sin apuros, coman con cuchara, tendedor, con las manos, con la boca abierta, cantando, escuchando música, viendo tele, coman como quieran...pero disfruten el momento.


























































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domingo, 28 de junio de 2009

EL VIDEO DE LA SEMANA: 'WALKING IN MY SHOES'

Sin duda alguna, uno de los mejores discos de Depeche Mode es 'Song of Faith and Devotion', álbum que contiene las composiciones más oscuras y profundas del genio Martin L. Gore, tomando temas como la religión y el sexo; resaltando en el álbum la canción 'Walking in my shoes'.

Walking in my Shoes se nos presenta como una declaración en pleno limbo, el testimonio de un hombre que no siente necesidad de arrepentimiento, y es más, reta a que uno pueda sobrellevar el camino que ha recorrido a lo largo de su vida. Una de las frases más fuertes en aspecto de composición de este tema es: 'I'm not looking for absolution, forgiveness for the things I do, and before you come to any conclution, try walking in my shoes' (Yo no busco la absolución, ni perdon por las cosas que hago, pero antes de que llegues a una conclusión, trata de caminar en mis zapatos).

En el video de esta canción, dirigido por el maestro audiovisual Anton Corbijn, responsable de los mejores videos de DM, observamos un mundo oscuro, inspirado en los escenarios descritos por Dante Aliguieri en su obra 'La Divina Comedia', donde un Dave Gahan vestido con atuendo semejante al de un torero, rebosa pecado con cada frase que canta, y se encuentra rodeado por seres extraños, como si de guardianes y jueces de ese lugar se trataran. El concepto que se le ha dado al video es logrado con precisión, la fotografía es excepcional, la escenografía única, y que el tema sea de Depeche Mode, hace de este video una joya audiovisual.

Y aquí el video:


Depeche Mode - Walking in my shoes



Tras ser operado de un tumor en la vejiga, Dave Gahan finalmente se ha recuperado, y junto a los Depeche Mode se estará presentando en la explanada del Monumental el próximo 13 de octubre, trayéndonos lo mejor del synthpop y música electrónica.

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sábado, 20 de junio de 2009

SAYONARA MERY CHAN

Hace unos días recibí una mala noticia: la muerte de mi mascota japonesa, Mery Chan. A lo largo de mis años he tenido varias mascotas, por las cuales guardo recuerdos muy gratos de la infancia. Esto va dedicado a las mascotas que tú y yo tanto adoramos.


Cuando me enteré que mi mamá había comprado un hamster, me llené de alegría, era justo lo que quería, que mi hermano de 6 años en ese entonces, tenga una mascota, en especial un animalito que me trae a la mente esos años de paseos en biclicleta con mi primo, canicas en el parque y callejón de la casa de mi papá, los trompos que caían en el piso polvoriento, etc. Esos añorados tiempos.

Mi mascota favorita (como la de muchos) siempre ha sido el perro, el fiel mejor amigo del hombre, el que siempre te esperará con una sonrisa en la cola; y han sido 3 los que he tenido hasta hoy. El primero fue el querido Peluchín, pequeño perrito de pelaje blanco, del cual ,la verdad, ya no recuerdo casi nada, yo estaba muy chibolo, aproximadamente 6 años. Lo único que recuerdo bien es lo cojudo que se me debe haber visto al llamar a mi perrito por la calle: 'Peluchín' ,'Peluchín'.

Pero de pronto un día en el 2do piso de mi casa, donde mi abuelo hacía sus trabajos de carpintería, encontré a esa bella canina, de moviminetos tímidos , escondiendo su cuerpo negro tras una de las tantas maderas...la hermosa 'Tuqui', quien a los pocos días perdió el miedo, y fue creciendo a mi lado, entre felices movimientos de cola, paseos por el jardín al frente de mi casa, y alegrándonos un poco más la vida. Mientras más crecía, más se caracterizaba por sus malcriadeces, inclusive llegó a morder a un inocente anciana que pasó por mi casa, a quien mi mamá curó su herida ante la culpable mirada de una Tuqui castigada, arrinconada en una esquina; pero a pesar de detalles como este, al final Tuqui siempre se ganaba el cariño de todos. Tras una aventura con uno de los tantos perros que había por mi casa, Tuqui llegó a tener desendencia, crías tan bontinas como ella, pero como el espacio de la casa no daba más cabida, uno a uno se fueron yendo, quedándonos como al principio, solo con Tuqui; hasta que por cuestiones del destino, y porque nadie podía quedarse cuidándola en casa, se tuvo que ir a Chincha con una tía, sin previo aviso, sin un despido.

A la 3ra la vencida, había pensado yo. Una tarde caminando por la calle con mi mamá, un señor con billetera en estado decadente, nos ofreció una perrita al generoso precio de 5 lucas, de raza 'chuscoker'; mi inmediata reacción fue tratar de convencer a mi mamá para que compre a la cachorrita, y finalmente aceptó. ¡Sí! Por fín mascota en casa nuevamente, y fue nombrada 'Pinina'. De ella es quien guardo más recuerdos, debí haber tenido 12 años aproximadamente, pero claro, cómo no recordar a esa curiosa perrita, cómo no recordar su rostro cuando se escondía tras los postes de luz cuando yo me iba al colegio, cómo se alocaba de alegría cuando yo llegaba a casa, y lo bella que se veía con su gorrito hecho de una media. Pero se la tuvo que llevar el maldito distenper (enfermedad característica de los perros); no la ví en sus últimos días de enfermedad, pero espero no haya sido mucha su agonía. Fue un tremendo golpe para mí, no recuerdo haber llorado cuando mi mamá me dijo que había fallecido, pero una gran pena se posó en mi pecho.

Cuando era pequeño, los tiempos que me quedaba sin mascota, los amenizaba comprándome hamsters, ya que es más facil de criar y movilizar, pues como mi mama solo se quedaba un tiempo en Perú, me podía llevar el hamster a la casa de mi papá. Si bien era divertido observarlos y jugar con ellos, no tienen comparación con los perros; eso hasta que llegó Mery Chan, mi diminuta mascota japonesa. Grato fue el momento en que la conocí, mi gusto por los animales es obvio, pero con Mery se hacía más notorio, disfrutaba realmente alimentándola, sacándola de su casita, teniéndola en mis manos, sobre mi estomago, viéndo como andaba sobre mí hasta sentir sus patitas en mi mentón.

Mi hermano sin duda alguna también la quería mucho; lo que comenzó como miedo, se fue superando poco a poco hasta que él se atrevió a sostenerla y ver que era un frágil animalito, de bellos ojos y finos bigotes. Desde entonces mi hermano fue el encargado de alimentarla, tarea que realizaba con alegría.

Mery Chan cumplió su ciclo de vida, fueron 2 años, tiempo que normalmente viven los hamster; hoy ya se encuentra bajo tierra, en algún parque de Kanagawa (Tokyo), fue enterrada por mi mamá y hermano. Siempre he creido que tal como nosotros, una mascota que ha sido apreciada y querida, al fallecer, merece ser enterrada.

Una mascota, cual sea el animal, es o 'debería ser parte de la familia', eso es lo que pienso yo, y debe ser tratada como tal.

Hoy me encuentro sin mascota, ni un aburrido canario me acompaña, pero tengo pensado tener más adelante un 'labrador', la raza más hermosa entre los caninos, y tal como con Tuqui, Pinina y Mery Chan, pasar buenos momentos y alegrarme un poco más la vida.

Por ahora solo queda decir: 'Sayonara Mery Chan'.



































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